viernes, 15 de junio de 2018

El Pabellón de la Fama del Deporte Humacaeño entrega la distinción de la medalla a estudiantes deportistas.


  
La Junta de Directores del Pabellón de la Fama del Deporte Humacaeño hizo entrega  de la medalla de la Organización a los estudiantes atletas de las escuelas superiores Ana Roque y Petra Mercado de Humacao. Además, se les entregó un incentivo de $50 a los estudiantes seleccionados.

El Sr. Enrique “Quique” Torres,  presidente del PFDH hizo entrega de la Medalla a los siguientes estudiantes; Yarimed Rodríguez, María de Jesús Sánchez, Irving Santiago y Julio J. Rivera.

La iniciativa tiene la finalidad de apoyar y estimular a los deportistas destacados de las escuelas superiores de Humacao. Los jóvenes deportistas merecen el respaldo y la solidaridad para que continúen su exitosa trayectoria representando a su Ciudad.


A continuación fotos de los actos de las graduaciones.








martes, 29 de mayo de 2018

Los Juegos Regionales Más Antiguos

El amigo Carlos Uriarte nos hace llegar esta valiosa publicación del libro digitalizado Los Juegos Regionales Más Antiguos de la autoria de  Enrique Montesinos. 

Este libro fue editado por la Editorial Deportiva CAIN, y esta actualizado, incluyendo los medallistas de todas las pruebas realizadas en Veracruz 2014.

Agradecemos el envio de esta valiosa obra


Dirección digital - http://www.odecabe.org/wp-content/uploads/2018/05/juegos_reg_libro-portada.pdf

viernes, 20 de abril de 2018

Elpidio Mojica Díaz

El pasado 15 de abril 2018,  falleció el Sr. Elpidio Mojica Díaz, miembro del Pabellón de la Fama del Deporte Humacaeño. A continuación en el enlace podrán apreciar su semblanza de este excelente deportista y mejor ser humano.  Descanse en paz.

Semblanza de Elpidio Mojica Díaz

martes, 3 de abril de 2018

Fufi prefirió el tú al yo y es mentira que murió


TRIBUNA INVITADA

Por Chu García
💬5

Fufi prefirió el tú al yo y es mentira que murió

Corría el mes de junio del año 1979 y entró sin avisar a la sala de redacción deportiva de El Nuevo Día y de inmediato preguntó por Ángel Oliveras, el jefe de la pujante sección. Me tocó decirle que no se encontraba y saber cuál era el propósito de su visita.
Con su voz de miel y su mirada de azul turquí, me dijo que tenía interés en ser colaborador para los Juegos Panamericanos y que necesitaba ser avalado por este diario, ya que él escribía en el Semanario Claridad que no tenía más cupo. Le contesté con un sí de tres puntos, sin pedirle permiso a Angelito, y en ese mismo momento nació mi amistad acerada con José Santori Coll.
Con el correr del tiempo, y ya yo de editor deportivo, Fufi comenzó a tiempo completo como pronosticador de los juegos del BSN y como el mejor analista de este deporte, que era alimento de su alma horneada por Dios en Santurce y hermanada luego con San Sebastián, cuna de su esposa Conchi.
Él mismo adoptó el título de Gurú, que caló tan hondo en sus lectores que prácticamente perdió su apodo en la calle, lo que le satisfizo porque así su sintonía con la gente era más directa y sincera, y esta le apadrinó como ídolo porque sabía que sus comentarios, sazonados de buen humor, tenían un efecto educativo y positivo, que fue igual con su Equipo Nacional.
Su intelectualidad era de tal calibre, aunque huérfana de presunción, que podía profundizar en filosofía y geopolítica con naturalidad y acierto. De ahí que sus columnas de temas sociales fuesen siempre tan valientes y comprometidas con la independencia de su país: estoy seguro que en su lecho de muerte, con su mente anquilosada por tantas enfermedades, seguía mordiendo su dulce y triunfante libertad que le condujo a ser la conciencia indiscutible de la mayoría de los puertorriqueños que cree en la revolución pacífica, con el único detonante de amor por el prójimo, sin que medie el materialismo y el consumismo desmedido. Sí, ese que anhela ser nacionalista por reflejo puramente de Natura: Fufi usaba su martillo de papel y tinta para golpear el yunque opresor, poniendo de rodillas a los personajes de poder advenido de fuerzas imperialistas que continúan utilizando el dólar como fusil.
Tal como promulgaba Ghandi, cuando una ley es injusta, lo justo es desobedecerla, y que no había caminos para la paz, sino que la paz es el camino; y Fufi anduvo en él sin zigzagueos, pisándolo con ideas claras, arropándose de cundeamores y elevándose a los cielos sin dejar de escuchar los cánticos hermosos del coquí, ni rechazando jamás los símbolos de su bandera y escudo: estrella solitaria y cordero tierno; por eso testimonió, con sangre de Santori-Coll: ¡qué bueno es ser bueno!

jueves, 14 de septiembre de 2017

Rafael Tolentino Maldonado

Rafael Tolentino Maldonado: El Guayacán orgullo de Humacao.

Nació el 5 de agosto de 1972 en Humacao. Son sus orgullosos padres Rafael Tolentino Cruz y Lila M. Maldonado. Cursó estudios primarios y secundarios en las escuelas de Humacao;  Patagonia, Carlos Rivera Ufret y Ana Roque.

Se inició en el deporte a los 6 años de edad en la Liga Boy Baseball Club de Humacao que dirigió Miguel Luzunaris Soto. Integró el equipo los Tigres de Walo que dirigió Gidel Rivera.  

Formó parte del Equipo de 9-10 años que representó a Humacao en el Torneo Mundial de 1982. Este equipo escribió una gloriosa página en los anales deportivos al alzarse con el Campeonato Mundial para Humacao y todo Puerto Rico.

A los 15 años participó como lanzador con el Equipo Doble A Juvenil de Humacao. Al tercer año paso a defender el jardín izquierdo de los Grises Doble A Juvenil,  demostrando un gran desempeño como potente bateador.

Mane Rosa apoderado de los Grises para aquel entonces, firmó a Tolentino en el año 1992.  Tolentino conectó su primer hit en el Estadio Néstor Morales frente al derecho Víctor Aponte. Con su equipo de Humacao tuvo la oportunidad de jugar con peloteros estelares de la talla de Miguel (Pochy) Figueroa, Alberto Bracero y  Eliud Ortiz.

En la temporada del 1995 logró el primero de los 5 títulos de campeón bate que tiene con el Equipo de los Grises.  

En su temporada núm. 16 en el béisbol Doble A, Rafael Tolentino, cuarto bate de los Grises de Humacao, obtuvo su más grande galardón personal al cargar con el campeonato de bateo de la serie regular 2007. Obtuvo el promedio de .469, producto de 29 hits en 62 turnos al bate.  Conectó 21 sencillos, siete dobles y un jonrón.

El recio toletero bateador zurdo que se desempeñó ese año en la primera base,  no sólo cargo con este galardón de campeón bate en el Béisbol Doble A, sino que se agenció además, el título de campeón bate del Sóftbol Superior de Puerto Rico con promedio de 714. Esta hazaña lo convierte en el único pelotero que el mismo año se lleva el galardón de campeón bate en ambas Federaciones y de esta manera  establece un prestigioso  record para los anales deportivos.

Su ejecutoria en el sótfbol le ganó la honrosa oportunidad de vestir y defender el uniforme de Puerto Rico en los juegos bolivarianos.

El gran toletero, cuarto bate y bateador designado de los Grises lleva  22 años en la pelota dominguera; 18 años con Humacao, 2 años con Maunabo y 1 año con Gurabo.

Por su potente bateo y su origen territorial la afición humacaeña lo bautizó como el Guayacán de Patagonia.

Preparada por Prof. Félix Báez Neris con la colaboración
de Sr. Robert Cruz.

Jorge Tanco

GRISES ORIENTALES DE HUMACAO BÉISBOL AA DE 1951: CAMPEONES DE PUERTO RICO

POR JAIME CORDOVA

Los Grises de Humacao y los Mulos del Valenciano terminaron empatados en la primera posición de la sección norte y se señaló un juego para decidir, que se celebraría en el terreno neutral del parque Vendig de Manatí. En medio de las lloviznas y nubarrones que hubo ese sábado, 29 de septiembre de 1951, los seguidores de Juncos y Humacao se movilizaron temprano para ocupar los mejores lugares. Casi una hora antes del juego, el Vendig estaba lleno y se consideró prudente cerrar la taquilla.

En la pequeña gradería de la liga manatiense coincidían las dos fanaticadas más combativas de Puerto Rico, los dos jueyes del popular aforismo que convirtieron al antiguo estadio en un barril de pólvora. Peloteros y árbitros sentían las cargas eléctricas que bajaban desde las tribunas, las vibraciones que se originan con el miedo de perder y el deseo de ganar.

Las condiciones del tiempo favorecían a Humacao. Su lanzador, Jorge Tanco, tenía posiblemente la bola más rápida del torneo y en una tarde de poca visibilidad no iba a ser fácil batearle aunque Juncos contaba con Rafael Alomar, Antonio Alomar, Monchito Maldonado, Ticolo Soltero y Pekén Andino.

Tanco se presentó con más velocidad que nunca y lanzó las nueve entradas para ganar 7 a 2. Estaba, como diría “Whitey” Ford, “nervous fast”. Solamente enfrentó una situación difícil, en la sexta, pero una doble jugada de William “Papi” Figueroa a Nano Miró a Yuyo Cora frenó a los Mulos y Humacao pasaba a la serie final contra Coamo.

Estos eran los dos mejores equipos del torneo AA que entonces constaba de ocho franquicias. La fortaleza de Coamo estaba en su potencial ofensivo con una alineación que incluía a Félix Mantilla, Wito Conde, “Ronquito” García, Ismael Guasp, Cándido Jiménez y Miguel “Marota” Pérez. El cuerpo de lanzadores lo encabezaba Héctor “Rito” Maldonado, creo que el mejor lanzador en este torneo, y contaba además con Tomás Melecio y Sócrates Alvarado.
Los Grises tenían una defensiva más estable con una línea central de Melquíades Silva, William “Papi” Figueroa, que según Hiram Cuevas aquí no ha habido un jardinero corto que se le acerque defensivamente, Nano Miró y Carlos “Memelo” López. Humacao parecía tener mayor profundidad en su cuadro de lanzadores con Jorge Tanco, Eugenio Encarnación, Ángel Ortiz, Jaime Córdova y José Rosario.

Todos los juegos de la serie final se celebraron en el parque Sixto Escobar. El primero lo ganó Humacao con anotación de 3 a 0. El dirigente, Luis Cora, seleccionó para iniciar al recién llegado de Corea, José Rosario, lo cual constituyó una sorpresa puesto que Encarnación y Ortiz estaban disponibles. Rosario justificó la designación lanzando el mejor juego de toda la serie, exhibiendo gran velocidad y control. Perdió por Coamo Sócrates Alvarado.

La reacción de Coamo fue inmediata. El domingo 7 de octubre ganaron un doble partido con anotaciones de 11 a 3 y  4 a 3 para irse al frente en la serie y con la ventaja de que el próximo encuentro estaba fijado para el jueves 11, lo cual permitía descansar sus limitados iniciadores. El cuarto partido fue una lucha a doce entradas y también fue una victoria para Coamo que así colocaba la serie 3 juegos a 1 y tal parecía que el final estaba cerca.

Pero hay equipos que no se rinden y el Humacao de 1951 era uno de ellos. En el quinto partido Humacao derrotó a Coamo 7 a 1 con un importante doble de Juan Antonio Bibiloni que pegó en la marca de los 379 en el derecho central. Hasta este turno al bate, Bibiloni, en su última temporada, no había podido conectar de hit en la serie. Aprovechó que lo retaron con recta al pecho, fue una mala idea. Ahora la serie se había puesto 3 juegos a 2.

Antes del partido de la tarde, el sexto, Geñito Encarnación comentó “Voy a blanquear a Coamo para que tengamos que jugar de nuevo esta noche”. Después de nueve entradas allí estaba el resultado de la pizarra, Humacao 3, Coamo 0. La serie final se empató y tenía que jugarse un séptimo encuentro, que también representaba el tercero del día. Un triple juego. No puedo recordar ningún otro.

Cada partido traía más público que el anterior y el decisivo fue lleno total en el Escobar. Por Coamo inició un agotado Héctor “Rito” Maldonado y por Humacao, el zurdo de Manatí, Ángel Ortiz. En la octava entrada ganaba Coamo por cuatro carreras (6 a 2) y Humacao anotó en tres ocasiones para poner el marcador 6 a 5. En la segunda parte de la novena entrada, Los Grises anotaron 2 carreras para ganar el partido y El Campeonato. El batazo decisivo, conectado por Carlos “Memelo” López todavía se comenta y ya han pasado 59 años. Fue una línea larga y casi de frente al jardinero central, “Ronquito” García, quien pareció dar un corto paso al frente y esto pudo haber sido la diferencia. La bola pasó sobre su guante extendido y Humacao había ganado el campeonato con una increíble triple victoria en un simple día. En los momentos decisivos, sus veteranos habían jugado con más aplomo y nunca pensaron que podían perder.